
Un estudiante de Idaho, Estados Unidos, que ganó el primer premio en una feria científica, pidió a cincuenta personas que firmara una petición para la prohibición total de la sustancia química Monóxido de dihidrógeno (MDH). Sus razones eran:
La aspiración de MDH, aún en pequeñas cantidades, provoca la muerte inmediata.
En estado gaseoso puede causar serias quemaduras.
La exposición prolongada a su forma sólida causa severos daños a los tejidos.
Puede causar sudoración excesiva y vómito.
Es el principal componente de la lluvia ácida.
Ha sido encontrado en tumores de cáncer terminal.
Contribuye a la erosión de nuestros suelos.
Contribuye severamente al efecto invernadero y al calentamiento global.
Acelera la corrosión y herrumbre de muchos metales.
Para quienes se han vuelto dependientes, la ausencia del MDH significa una muerte segura.
De las cincuenta personas, cuarenta y tres firmaron por la prohibición de esta sustancia. Seis se mostraron indecisos. Sólo uno sabía que el Monóxido de dihidrógeno es el agua. ¿Tú en qué grupo te ubicas?